Recupera tu bienestar NaturalMENTE

NaturalMENTE

Eeste mes de Mayo vuelve a colaborar conmigo Paula Pérez para darnos respuesta a este interrogante:

¿Cuáles son los 3 principales hábitos que nos ayudarían a recuperar nuestro bienestar natural?

Se define hábito como costumbre o práctica adquirida por frecuencia de repetición de un acto.

En base a esto, hay que tener en cuenta que los hábitos saludables han de mantenerse en el tiempo y, debemos ser constantes para llevarlos a cabo cuando vamos a incorporarlos a nuestra rutina diaria.

La fuerza de voluntad es esencial. Ésta también debería ser una práctica frecuente, proponerse objetivos diarios e intentar cumplirlos. Comenzar con pocos y sencillos e ir, paso a paso, adquiriendo esa disciplina necesaria para empezar con una vida de propósito y saludable.

A continuación, expongo los 3 hábitos por excelencia para vivir en pro de la salud y armonía. Podrían mencionarse muchos más, pero éstos son los pilares fundamentales que, en la actualidad, se pretende y debe grabar a fuego en la sociedad.

Son un clásico, pero su fuerte y afianzado fundamento, les hacen estar en boca de cualquier profesional de la salud como indispensables:

1. Practicar actividad física de forma regular

El ejercicio físico evita el anquilosamiento (perdida de movilidad de las articulaciones), estimula la producción de endorfinas cerebrales y además es una magnífica manera de gestionar el estrés (entre muchos otros beneficios).

2. Proporcionar a nuestro cuerpo materia prima de calidad (alimentos)

Evitar en la medida de los posible alimentos refinados e industriales y sustancias altamente nocivas como alcohol, tabaco…

Con la dieta moderna a base de alimentos refinados y altamente procesados sometemos a nuestro cuerpo a un maltrato extremo, obligándole literalmente a ingerir y digerir sustancias antinaturales y que le son completamente desconocidas.

El intestino es una de las partes que más se resiente y del cual, por falta de un correcto funcionamiento, se derivan muchas otras afecciones leves y/o graves.

Los estudios nos hablan de que el 80% del sistema inmune reside en el intestino. Cuando éste se altera, se hace permeable haciendo que sustancias nocivas pasen a la sangre y se acumulen en el organismo, entre otras, a causa de los alimentos inadecuados (alta ingesta de alimentos refinados, azúcares simples, proteínas de origen animal…) pero también, y con la misma importancia, a causa del estrés o abuso de medicamentos.

Sin una buena salud intestinal estamos condenados a desarrollar enfermedades autoinmunes u otro tipo de dolencias varias.

3. Evitar el exceso de estrés.

Esto cobra mucha trascendencia como factor epigenético desencadenante de innumerables enfermedades.

Existen factores en nuestro entorno y también psicológicos y sociales que reducen el estrés tales como disponer de luz solar, planificar y organizar nuestro horario adaptándonos al tiempo disponible real, gestionar adecuadamente los dispositivos móviles e email evitando estar siempre disponibles, practicar mindfulness, buscar espacios y tareas que facilitan la desconexión, etc.

Cuando el estrés se cronifica en nuestro cuerpo de forma patológica, pasa de ser una respuesta adaptada a ser la causa de un desequilibrio y fuente de todo tipo de alteraciones psicólogicas y de salud. Llegado este punto, sería necesario optar por un profesional de la psicología que nos ayude a volver a una situación equilibrada y sana y nos proporcione los recursos necesarios para no volver a dicha situación.

¿Cuál es el impacto de estos hábitos en nuestro cuerpo?

No se puede afirmar con rotundidad que estos 3 hábitos nos excluyan automáticamente de contraer posibles enfermedades, pero es concluyente que no las fomentan; es más, en ocasiones pueden paliar sus síntomas o incluso revertirlas.

La herencia genética también es un factor muy relevante en nuestra salud, pero no necesariamente desarrollaremos una enfermedad por haber heredado una información genética. El hecho de que una persona presente una mutación genética que puede provocar una enfermedad, no implica necesariamente que vaya a desarrollarla. Poniendo en práctica buenos hábitos, como los mencionados en líneas anteriores, podremos tener menor riesgo de activar dichos genes.

Como conclusión, el desarrollo de buenos hábitos es indispensable para una vida plena y la salud del binomio indisoluble por excelencia: cuerpo y mente.

 

Para ampliar información o transmitir tus comentarios, además de en el blog, puedes ponerte en contacto con Paula aquí.

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