El entendimiento empático de tu empresa y las personas que la forman es el primer paso para poder actuar y generar cambios en tu entorno.

Hace unas semanas escribí un post titulado ¡Socorro no tengo tiempo! Hoy te traigo ¡Socorro no entiendo nada en mi empresa!, quién sabe si al cabo de unos meses acabaré creando una saga en el blog de “socorros” (si tienes alguna petición en esta línea te agradeceré que me la cuentes en los comentarios, si lo haces te prometo incluirla en próximos post).

El caso es que estoy segura que has pensando esto alguna vez en relación a tu empresa y concretamente pensando en tus empleados y en cómo se comportan en algunas ocasiones.

Hoy no me andaré con rodeos (por si acaso todavía no has leído “Socorro no tengo tiempo” y andas corto de tiempo), hoy te quiero hablar de empatía.

La empatía es una de esas habilidades tan anhelada como poco practicada.

La falta de empatía en la empresa te genera conflictos con el resto de personas, enfados, discusiones, sensación de frustración constante, de no entender nada o de estar librando una batalla solo ante el peligro.

¿Te suena de algo esto? Entonces quédate porque quizás te venga bien conocer cómo funciona la empatía y cómo puedes mejorarla.

He de decirte que por el hecho de ser un ser humano, la empatía está ahí, en ti, es algo genético y social, no me extenderé hoy en este punto pero si te interesa el tema puedes leer sobre las neuronas espejo, que son la base científica de la empatía.

¿Por qué en casi todas las empresas hay falta de empatía?

En la fase de toma de datos con mis clientes siempre hay un reclamo generalizado: nadie se siente comprendido, cada persona, puesto, departamento, delegación….los diferentes grupos de personas parecen no sentirse comprendidos por los demás.

La empatía se basa en una gran parte en el reconocimiento y manejo de emociones.  Sin embargo, la educación y la cultura en nuestra sociedad en general y más radicalmente en el mundo de los negocios ha sido evitar, controlar y esconder las emociones. Por tanto, en el entorno laboral las emociones y la empatía han estado reprimidas y olvidadas hasta muy recientemente.

La empatía se suele definir como la capacidad  de ponerse en el lugar del otro, pero esta frase tan dicha necesita ser matizada:

  • Requiere apertura mental, ser capaz de entender otros puntos de vista, emociones y reacciones totalmente diferentes al tuyo.
  • Identificar los motivos, razones, pensamientos y emociones de otras personas.
  • También necesitas entenderlos y para entender profundamente algo necesitas no juzgarlo desde tu punto de vista, aquí entra la típica metáfora de ponerse en los zapatos de la otra persona (claro está que solo podrás ponértelos si no juzgas si te gustan o no o si son o no de tu talla).
  • Y por último lo más importante, no necesitas estar de acuerdo ni dejarte llevar por la opinión o emoción de la otra parte, pero sí responder empáticamente, es decir teniendo en cuenta la información que obtienes de la otra parte.

Las circunstancias modulan el grado de empatía que eres capaz de tener en un momento determinado.

Así te será más difícil ser empático cuando te sientas amenazado, no conozcas a la persona, exista un conflicto o prejuicios hacia esa persona  o cuando te centres únicamente en intereses encontrados, en enfrentamiento, en Yo vs. Los demás.

Al contrario, te será más fácil ser empático cuando compartas algo con la persona y obviamente cuanto más acercado sea su punto de vista y su forma de comportarse a la tuya.

Sin embargo tu trabajo como líder en la empresa es desarrollar empatía hacia todas las personas y en cuanto mayor rango de situaciones mejor.

Tres cosas que puedes empezar a hacer ya para mejorar tu empatía:

  • En las conversaciones busca siempre información y conocimiento sobre la otra parte, para ello:
    • Habla menos y haz  más preguntas.
    • Habla menos y escucha más, pero no solo las palabras sino también los gestos, el tono, la postura, etc.
  • No juzgues. No saques conclusiones precipitadas, primero escucha y no te anticipes ni supongas nada. Simplemente analiza y deja enfriar la información para sacar tus conclusiones lo más objetivas posible.
  • Es imposible tener empatía si no tienes curiosidad, necesitas querer comprender lo que sucede y por qué la gente se comporta de una u otra manera en determinadas situaciones. Ponte en el rol de investigador e investiga tu realidad.

¿Qué conseguirás si logras tener una mayor empatía?

  • Mayor influencia y capacidad de persuasión.
  • Menos conflictos y discusiones.
  • Menos estrés.
  • Mejorarás con creces tu capacidad de liderazgo.
  • Te sentirás integrado y menos frustrado ya que comprenderás mejor cómo funciona tu entorno y las personas que lo forman.
  • Mayor capacidad de control sobre tu realidad, si no comprendes no puedes actuar.

Espero haber podido empatizar contigo y te ánimo como siempre a poner estos tips en práctica ¿Y tú cómo llevas el tema de la empatía? ¡Cuéntamelo en los comentarios!