¿Te imaginas cómo sería tener la solución para reducir en un 80% los conflictos personales en la empresa?

Es posible y está al alcance de cualquier persona

El volumen de interacciones y conversaciones que mantenemos en la empresa cada día, genera con facilidad multitud de conflictos personales y malentendidos. Por tanto, es posible que algunas veces:

  • ¿Lo que los demás hacen o dicen te enfade?
  • ¿Te hayas tomado las cosas de forma personal en la empresa?
  • ¿Palabras o acciones de otras personas te han hecho sentirte ofendido?
  • ¿En ciertos momentos puntuales todo te parece un ataque?

Si en ocasiones sientes que todos están en tu contra y…

Estás cansado de esta situación…

No te pierdas lo que te voy a contar.

Símbolo de interrogacion pintado en pizarra de tiza

La regla de oro que debes tener en cuenta es: No te lo tomes como algo personal

¿Tan sencillo y tan difícil a la vez verdad? Estoy segura que estarás pensando que no te cuento nada nuevo y que en multitud de ocasiones lo has pensado o te lo han dicho, pues bien, ¿por qué entonces no lo estás haciendo?

Te aseguro que funciona y que además es el único camino para reducir tus conflictos en la empresa.

Piensa que más del 90% de las veces que alguien hace o dice algo que te molesta, no es un ataque personal hacia ti.

La mayoría de tus empleados (y de las perosnas en general en cualquier ámbito), no actúan para hacerte un daño deliberado, sino que actúan de forma coherente con ellos mismos y por tanto se comportan acorde a sus experiencias, expectativas y percepciones.

Te pongo un ejemplo muy sencillo para que entiendas a qué me refiero: si yo en la infancia a través de mis experiencias he aprendido/creo que debo gritar para que se me escuche, cuando no me sienta escuchado en la empresa: gritaré. ¿Quiere esto decir que te grito a ti en concreto por algo en particular? ¿No verdad?

Primer paso: la próxima vez que estés en un conflicto y te lo estés tomando de forma personal pregúntate lo siguiente:
¿Qué experiencias y expectativas tenía la otra persona para actuar de esa forma? ¿Qué experiencias y expectativas estoy teniendo yo para tomármelo de forma personal?

Cuando hagas esta reflexión deberías darte cuenta que lo que las otras personas dicen y hacen, dice más sobre ellas que sobre ti. Solo pruébalo: piensa y analiza tu próximo conflicto desde este enfoque y saca tus propias conclusiones, (si lo haces, me encantará que lo compartas en los comentarios de este artículo).

Y por si aún no te he convencido, te dejo una cita de Victor Frank que dice:

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

¿Qué quiero decirte? Que quizás ahora mismo no puedas cambiar lo que otras personas hacen o dicen en tu empresa, pero siempre podrás escoger cómo te lo quieres tomar. No dejarte llevar, y tomar esa decisión es precisamente la propuesta que te hago.

Segundo paso: Tu actitud ante el conflicto es la clave
¿Con qué actitud elijes afrontar los conflictos a partir de hoy?

Si aún no lo tienes claro, no te preocupes es normal. Llevas utilizando una estrategia diferente toda tu vida y es normal que te cueste soltarla.

Si estás en este punto, te recomiendo observarte un tiempo y analizar desde el enfoque que te he propuesto tus conflictos. Piensa también: ¿Qué resultados obtienes cuanto te lo tomas de forma personal? ¿Y cuando no? Después decide por ti mismo…

 ¿Has decidido ya afrontar los conflictos como algo natural y no como algo personal?

Una vez que hayas tomado esta decisión, el siguiente paso que debes dar es preguntarte:

Tercer Paso
¿Quién está al mando de mis decisiones?

Si para ti es más importante tener razón que conseguir adoptar la actitud adecuada, te has topado con tu primer obstáculo:
Tu no estás al mando, tu ego está al mando, tu juez interno, esa vocecita testaruda que no te deja cambiar.

¿Y cómo recuperar el timón?

Necesitas que esa voz se haga cada vez más leve, más débil y reducir su capacidad de influencia, hasta que casi no la escuches con claridad o hasta que la escuches nítidamente pero no le des criterio a lo que dice y le quites poder sobre ti ¿para qué? Para poder tomar tus propias decisiones.

Esto será un proceso que requiere un cambio de hábitos por tu parte. Algunas ideas para conseguir no tomarte los conflictos de forma personal son:

  • Meditar/respirar para calmar y bajar el volumen de tu mente, de tus pensamientos, de tu “vocecita”
  • Mejorar tu autoconocimiento a través de las habilidades de inteligencia emocional
  • Liberarte de tus creencias y prejuicios sobre determinadas situaciones o personas
  • Mejorar tu autoestima

Resumiendo, en la próxima situación conflictiva que te encuentres en la empresa, decide no tomártelo de forma personal.
Cambia tu enfoque y en vez de mirar para ti mismo, mira hacia el otro con empatía y analiza desde su mapa personal qué le ha llevado ha comportarse así.

¿Te atreves a probarlo? ¡Solo los valientes se atreven! ¿Quieres ser un valiente y reducir tus conflictos?

No te pido que me creas, solo que lo experimentes por tí mismo.

 

¡Gracias por haber llegado hasta el final! Si te ha gustado ¡Compárte!
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