Psicólogos, consultores y últimamente también coaches lanzamos a la blogosfera cantidad de recomendaciones, corriendo a veces el riesgo de volver loca a nuestra audiencia.

No saber aplicar bien las recomendaciones puede generar un efecto indeseado para ambas partes, tú no obtendrás los resultados anhelados y además dejarás de creer en nosotros como expertos.

Es posible que alguna vez te hayas sentido así, con cierta confusión, inseguridad y dudas mientras leías artículos o libros con diferentes argumentos sobre un mismo tema (pros y contras, enfoques, ventajas y desventajas….) y buscando cuál sería la manera perfecta de aplicarlo a tu situación.

Lo que más valoramos todos cuando buscamos ayuda para resolver nuestros problemas es que un profesional experto nos diga de manera fiable y sincera qué hacer y cómo.

El tema de las personas, los RRHH y el talento en las empresas es el rey de los temas difusos, abstractos y opinables para cualquier no experto en esta área.

Si te estás interesando en mejorar tu liderazgo, ya habrás visto que es más fácil perderse que encontrarse cuando comienzas a buscar soluciones a tus problemas. Únicamente quieres saber cómo comportarte con tus empleados para obtener mejores resultados, más motivación y menos conflictos, sin embargo no consigues esta claridad deseada.

Esta vez no te diré que tengo una guía infalible sobre qué debes hacer, pero te aportaré claridad y eliminaré tu confusión al respecto de un tema muy controvertido: los premios y los castigos en la empresa.

Te contaré la que en mi opinión debería ser una de las lecciones de RRHH más claras y tajantes: cuándo y cómo aplicar en la empresa “premios y castigos”.

Empecemos definiendo de forma muy simple qué es cada cosa:

  • Premiar/Recompensar: Dar un premio o una recompensa por algo (en el caso de la empresa en función del desempeño, actitud, trabajo, esfuerzo y/o resultados conseguidos).
  • Castigar: Imponer un castigo a quien ha hecho algo “mal”.

Si nos basamos en las teorías psicológicas al respecto de este tema, un sistema de premios y castigos sería una estrategia integral cuyo objetivo sería influir en el comportamiento de otras personas. Para generar esta influencia según el sistema, a veces deberemos “premiar” y otras “castigar” lo que las personas hacen o dejar de hacer. Bajando todo esto a tierra firme ¿Has oído hablar del  “Palo y la Zanahoria”? Pues de esto estamos hablando.

Ya te he adelantado que hoy te voy a ser muy sincera y no te daré soluciones mágicas donde no las hay.
Sé que las quieres y las buscas (mis clientes me las piden constantemente), pero también sé que para conseguir tus resultados necesitas conocer y aceptar la cruda realidad sobre la gestión de las personas en la empresa y es mi misión contártela.

Mi recomendación es que tengas cuidado con los sistemas de premios y castigos. Quizás te parecen útiles pero tienen muchas limitaciones a la hora de ponerlos en práctica en el día a día de la empresa.

Es difícil aplicar algo a ciegas sin comprender las bases de su funcionamiento.

Estos sistemas de influencia en el comportamiento son complejos de entender al 100% ya que se basan en diferentes teorías y principios psicológicos que para la mayoría  de los profesionales (no expertos en personas) suelen tener más bien poco interés.

Por tanto es más que probable, y yo te diría como consejo que recomendable, que no inviertas horas y horas en formarte para comprender el trasfondo real de estos sistemas de premios y castigos.

¿Qué significa esto? Que  partas de la base de que a veces tendrás dudas y dificultades a la hora de aplicar estos principios y esto es natural porque no te sabes la teoría.

Los premios y castigos son solamente un factor de muchos.

Estos sistemas se basan en la premisa de que para influir en que una persona haga A, B o C, el único factor que influye es el externo, sin embargo sabemos que existen muchísimos más factores, entre ellos los internos o individuales (motivación interna, expectativas, miedos y muchos más…), que están influyendo en que cada uno de nosotros hagamos A, B o C o ninguna de las anteriores.

El manual de instrucciones es casi imposible de cumplir.

¿Qué quiero decir con esto? Que los sistemas de premios y castigos solo funcionan bien en situaciones de laboratorio, en las que está todo perfectamente controlado para producir el efecto deseado, pero ¿Acaso es tu empresa  un laboratorio?

Las reglas de aplicación para conseguir el efecto deseado son muy difíciles, por no decir imposibles, de llevar a la práctica.

Algunos ejemplos:

  • En tu empresa no estás solo tú, por lo que la influencia del entorno y en concreto de otras personas está asegurada.
  • La inmediatez requerida en algunos casos te será imposible de cumplir por los ritmos de trabajo en la empresa.
  • Será imposible aplicar sistemáticamente y sin olvidarte nunca nunca, los dos polos del sistema (premios y castigos, palo y zanahoria).
  • Conseguir que la proporción del premio y el castigo sea la adecuada será más bien misión imposible.

Estas son solo algunas limitaciones con las que te encontrarás si decides aplicar estos principios en tu empresa, así que si has llegado hasta aquí, quizás ya te has dado cuenta:

El sistema de premios y castigos no es una solución mágica para influir en el comportamiento de los empleados de tu empresa.

Por si tienes dudas y aún te queda la curiosidad de simplemente probar, te diré que los riesgos de hacerlo son brutales, ya que si no cumples las reglas, el efecto que generarás será incluso el contrario al buscado.

Te preguntarás entonces si hay algo que puedas hacer para que tus empleados hagan lo que tu quieres. ¡Por supuesto! en RRHH siempre hay opciones para mejorar y esta es mi propuesta en solo tres pasos:

  • Hazte consciente de tu estilo de liderazgo y elimina todo lo que tenga que ver con sistemas de premios y castigos.

Esto significa no “reñir”, no recriminar, etc. y por ello necesitas comenzar ya mismo a trabajar tu inteligencia emocional como líder. De no ser así, entrarás en la rueda de los premios y castigos inconscientemente sin darte cuenta.

  • No hay mayor premio que la apreciación y reconocimiento a la persona.

Pero…¿No habías dicho que me olvidará de los premios? sí y lo mantengo, quería ver si lo habías pillado y ¡ya veo que sí!. Los premios y los castigos tiene que ver con conductas, yo ahora te estoy hablando de personas y de emociones.

Reconoce a la persona y agradece sincera y auténticamente su presencia, su trabajo, su esfuerzo y su actitud. Si das las gracias, si felicitas, si reconoces los esfuerzos y resultados de tu gente sinceramente, serás un estímulo motivador y además estarás generando un clima y una cultura de confianza que te ayudarán a ejercer tu liderazgo.

  • Basa tu liderazgo en un estilo capacitador (si te apetece que un día te cuente de qué va esto y cómo convertirte en este tipo de líder cuéntamelo en comentarios)

Este tipo de liderazgo ayuda a las personas a lograr sus objetivos y a mejorar. Si las personas se sienten apoyadas y si tú les ayudas, aceptarán más fácilmente tus sugerencias y consejos sobre qué hacer.

¿Te he convencido? quizás no te encaje, quizás te da pereza, seguro que te costará cambiar y adaptar tu estilo de liderazgo, pero te dije que te sería sincera porque quiero que cumplas tus objetivos, así que te muestro el camino adecuado para ello, no el camino fácil ¿Te animas a emprender este viaje? Me encantará leer tu opinión sobre en los comentarios.

¡Gracias por haber llegado hasta el final! Si te ha gustado ¡Compárte!
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