Hoy quiero dedicar estas líneas a todas esas personas que por diversas circunstancias han llegado a asumir alguna función de RRHH sin ser expertos y/o afines a este campo de trabajo. Esta es una situación con la que me encuentro habitualmente en PYMES y empresas familiares donde la polivalencia es necesaria dada su estructura.

La polivalencia

La polivalencia es habitualmente identificada como algo positivo, como una cualidad que caracteriza a un buen profesional, sin embargo en algunas ocasiones esta polivalencia deriva en un juego de malabares para la persona que se encuentra  asumiendo diversas responsabilidades y funciones que le van “lanzando”.

En concreto, cuando esto sucede con funciones relacionadas con las personas y la gestión de RRHH en la empresa, nuestro “malabarista” en cuestión se enfrenta a varios retos:

  1. Habitualmente esta persona no cuenta con conocimientos o competencias específicas en materia de RRHH (comunicación, empatía, gestión de equipos, liderazgo y desarrollo de personas…). De hecho, en algunas ocasiones nadie en la empresa se ha parado a pensar que quizás estos conocimientos y competencias sean necesarios, al fin y al cabo ¿todos somos personas y tenemos relaciones verdad? No podrá ser tan complicado ¿no?, pues definitivamente sí lo es, sencillamente por el mismo motivo por el que yo a título individual puedo llevar la contabilidad de mi casa, pero jamás podría llevar la contabilidad de una empresa sin los conocimientos y las competencias necesarias para ello.
  1. En cuanto al puesto “malabarista”, ya se trate por ejemplo de la dirección financiera, la persona responsable del área administrativa, la gerencia o la dirección general, debido a su perfil y unido  a la mencionada falta de conocimientos específicos, en ocasiones se produce cierta desmotivación para realizar estas funciones de RRHH, ¿resultado? se termina por ignorar o evitar dichas funciones lo cual conlleva complicaciones a medio plazo en la retención del talento, desmotivación, baja productividad, etc.
  1. Por último, estas funciones de RRHH a veces no se definen claramente  y se asignan como un extra al puesto de trabajo entendido como principal, no dándole por tanto la importancia necesaria.

Hoy te cuento todo esto porque quiero que tú “malabarista” que a veces estás desmotivado o estresado o tú que leyendo estas líneas has identificado que esto sucede en tu empresa, puedas hacerte más consciente de la situación para poder generar una polivalencia real que resuelva y que aumente la productividad.

¿Cómo puedo conseguir una polivalencia real y que aporte valor a mi empresa?

  • Sería esencial definir claramente cuáles son las funciones que son necesarias en la organización en ese momento y que se está pidiendo asumir a la persona.
  • Definir un plan de desarrollo para que la persona pueda desarrollar las competencias y habilidades necesarias para esa nueva función.
  • Planificar actividades formativas en la materia para que la persona adquiera los conocimientos necesarios.

Y por último, siempre existe la opción de reasignar internamente o subcontratar esta función en caso de que la persona no quiera/pueda asumir estas funciones ya sea por falta de motivación, competencias o tiempo. Siendo esta opción la más obvia a veces olvidamos que existe y quizás es la más adecuada en algunos casos.

Si quieres que te ayude a crear polivalencia real en tu empresa. Ponte en contacto conmigo.

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