El cambio es un concepto que suele generar tensiones en el entorno laboral, tanto por la duda e incertidumbre que suscita, como por un enfoque ineficiente centrado en el problema.

Aquello a lo que te resistes, persiste.Carl Gustav Jung

Esta frase resume uno de los aspectos debido a los cuales el cambio es signo de sufrimiento y resistencia en muchas empresas. Cuando el líder toma conciencia de una determinada situación y busca generar un cambio en la empresa, a veces realiza un enfoque erróneo que no trae los resultados esperados, sino más resistencia.

Este enfoque limitante frente al cambio se caracteriza por:

  • Focalizarse en los problemas y por tanto agrandarlos
  • Mermar la autoestima y la motivación de las personas incidiendo en aquello que se hace “mal”
  • Imponer o exigir cambios externamente generando resistencia interna en la persona
  • Centrarse en evitar o eliminar el problema y no en aquello que deseas lograr
  • Falta de una visión clara acerca de lo que se quiere conseguir
  • A veces pensamos en el cambio como algo que sucede en un momento puntual y concreto de la línea temporal, sin embargo el cambio se construye y se genera cada día ¿Has intentado ver cómo crece una planta? Lo hace de forma tan lenta que visualmente no es perceptible para tu ojo, lo mismo sucede con los cambios.

Tu atención es como una lupa, donde apuntas sea lo que sea lo que haya, se hará grande.

Para facilitar el cambio en la empresa es necesario centrarse en lo que quieres conseguir, en los objetivos, en la visión:

  1. ¿Cómo sería tu empresa si ese cambio que deseas ya estuviera presente? Imagina que ya lo has logrado ¿Qué ha cambiado, qué escuchas, qué dices, cómo se comportan las personas, cómo es vuestro día a día?
  2. Describe esta nueva situación con todo tipo de detalle y céntrate en lo que necesitar hacer/cambiar para llegar a esa visión ideal.
  3. Transmite y comparte esta visión con todo lujo de detalles a tus empleados.

Una vez que has dibujado a dónde quieres que te lleven los mares del cambio, entra en juego un concepto muy importante: La aceptación.

  • Aceptar no es resignarse, es establecer tu mapa del viaje.
  • La aceptación para el cambio consiste en conocer tu situación actual, dónde estás y cómo son las cosas ahora. Es tu punto de partida y no es suceptible de ser cambiado, el punto en el que estás hoy es ese y no otro y más vale que lo vayamos integrando y aceptando.
  • Cuando intentas eliminar los problemas o evitar aquello que no quieres, no estás aceptando, te estás resistiendo y esto no ayuda a generar un cambio. La aceptación se hace sin resistencias, sin luchar, sin enfrentarte, sin evitarlo, sin quejarnos porque estamos lejos. Simplemente pronunciando “hoy estamos aquí y esta es nuestra realidad”.
  • La aceptación es mucho más sencilla cuando has construido tu visión de futuro, saber tu destino y que estás caminando en la dirección adecuada genera tranquilidad y motivación. Por eso es importante definir primero tu visión de futuro y no estancarte mirando el problema.

Los cambios tienen su proceso, sus fases (otro día profundizaremos en ellas) y llevan un tiempo, requieren docenas de paciencia y para ser paciente hay que tener confianza, la confianza de que esa visión de futuro llegará y de que como equipo somos capaces de llegar a ese destino juntos. Algunos líderes infunden miedo a veces sin darse cuenta y otras pensando que esto hará a las personas cambiar por miedo, esto es un tremendo error, el miedo paraliza y cohibe, el miedo no mueve al cambio.

Una última cuestión son las fuerzas implicadas en el cambio, te invito a identificar qué fuerzas te mueven: ¿Te mueves para huir de algo? ¿Para alejarte? ¿O por el contrario te mueves para acercarte a aquello que quieres?

Resumiendo, los pasos para facilitar el cambio serían:

  1. Dibuja tu futuro ideal tras el cambio que deseas en tu empresa.
  2. Transmite tu visión a todas las personas.
  3. Conoce y acepta tu realidad desde la paciencia y la confianza para ir construyendo el cambio cada día junto a tu equipo.